sábado, 18 de octubre de 2014

A VUELTAS CON LA MÚSICA QUE SE NOS VA DE LAS MANOS


La enseñanza de la música,

 la gran olvidada

  
En nuestro país, la enseñanza de la música es la Cenicienta para nuestros Gobiernos, da igual del color que sea y si es Autonómico o Nacional.

 
Como pasa con la Ciencia, siempre hablan de la Música como que es fundamental para la Sociedad, pero sólo se acuerdan de ella cuando hay fiestas y eventos culturales. No se dan cuenta de que hay que sembrar y crear las raíces para generar músicos que son los que interpretan la Música. No se dan cuenta de que la formación musical es fundamental en el desarrollo integral de nuestros jóvenes mejorando el rendimiento en sus estudios. No se dan cuenta de que invirtiendo en las enseñanzas musicales aumenta el nivel intelectual y cultural de los jóvenes y, por tanto, el sentido cívico y ciudadano de nuestra juventud, de nuestra futura Sociedad. No se dan cuenta de que esta inversión la amortizan en ahorro de mantenimiento de infraestructuras públicas y servicios sociales. Siempre nos agarramos a ensalzar aquellos músicos distinguidos a nivel mundial con la única justificación de que nació aquí, pero que su principal formación la ha recibido y desarrollado en el exterior, lo mismo que pasa con muchos científicos nuestros.
Recientemente, a un grupo de estudiantes que han aprobado las pruebas de acceso al Grado Profesional de estudios de Música les han negado dicho acceso con el pretexto de que no había plazas disponibles. Estos estudiantes que tras ser estrictamente seleccionados pudieron entrar a estudiar música a los ocho años, tuvieron que arriesgarse y elegir aquellos instrumentos cuya enseñanza le ofrecía el Conservatorio y tras cuatro años de estudios, esfuerzo y dedicación han conseguido tal grado de superación que han aprobado dichas pruebas de acceso. Y todo ello no ha servido para nada, frustrando a unos estudiantes, generalmente de 12-15 años, que sólo en Andalucía son más de 320 aspirantes a músico.

Donde se  demuestra que la música no tiene edad

Analizando este problema a fondo nos damos cuenta de que el desprecio y olvido por la enseñanza de la música de nuestros gobiernos es tal que se refleja en todos los estamentos de la Educación. La enseñanza de la música en Primaria y Secundaria es prácticamente anecdótica donde apenas existen Centros públicos con Coro, Orquesta y Banda de estudiantes. Si nos comparamos con los países europeos con los que queremos estar juntos, la diferencia es abismal. Nuestros gobiernos, que nos exigen tantos sacrificios para seguir siendo europeos, no invierten en la enseñanza musical como dichos países europeos. Pero se asustan cuando vienen los informes PISA y no se dan cuenta de que imponiendo más conocimiento no aumentará nuestro nivel educativo, sino con mejor formación integral incluyendo música y otras actividades metodológicas. En lugar de tratar de resolver este problema, redactan proyectos de educación donde se vislumbra la eliminación de la enseñanza musical en las Escuelas. Ante esta situación, la ciudadanía se ve obligada a acudir a los Conservatorios de Música y se encuentran con una auténtica carrera de obstáculos. Aunque por iniciativa familiar los niños se hayan iniciado en la música, primero tienen que pasar unas pruebas de acceso a los ocho años para entrar en el Conservatorio de Grado Elemental, con las notas obtenidas tienen que elegir un instrumento que muchas veces no coincide con el que inicialmente desean. Después tienen que estudiar cuatro años de música y pasar otra prueba de acceso al Grado profesional ante un tribunal externo que no basta con aprobar pues dependerá de si el Conservatorio dispone de plazas para dicho instrumento. Unas plazas que no siguen ninguna planificación a largo plazo y no tienen relación con las ofertadas cuando los estudiantes accedieron a los ocho años. Los más afortunados continúan seis años más en el Grado Profesional. Durante este periodo y en el anterior de grado elemental, los estudiantes se encuentran con el baile de profesores, donde más de la tercera parte de los profesores son interinos pues muchos de los fijos se van de comisión de servicio a los Conservatorios Superiores. Esto hace que muchos estudiantes tengan diferente profesor de instrumento prácticamente cada año. Los que han resistido y apostado por la Educación Pública y desean continuar aprendiendo Música tienen que superar las pruebas de acceso a los Conservatorios Superiores de Música que suele coincidir con las edades de acceso a la universidad. Sin embargo, sorprendentemente estos estudios superiores no son estudios universitarios sino que se quedan en un limbo indefinido que nuestros gobiernos no saben todavía cómo resolver. Ni lo integran en la Universidad ni sacan plazas de profesorado, y la proporción de profesores fijos es tan minoritaria que tienen que compensar con profesores en comisión de servicios de los Conservatorios Profesionales, cerrando el círculo vicioso. Como ven Uds. las enseñanzas artísticas hace aguas a todos los niveles y se hace urgente una reforma en profundidad del sistema.


La música es gratificante a los 20, 40, 50 y más años...

Menos mal que, gracias al carácter espontáneo de nuestra sociedad, la ciudadanía trata de conseguir estudiar música gracias a las agrupaciones privadas, escuelas municipales de música, bandas municipales de los diversos pueblos y gracias a sus ciudadanos y, como casi siempre, nuestra sociedad va por delante de nuestros gobiernos. C. Ignacio Sáinz-Díaz

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