lunes, 14 de marzo de 2016

SON LEYENDA, VLADIMIR RIVERO, PORTERO DEL PORTLAND-SAN ANTONIO, UN GATO DE MÁS DE CIEN KILOS




TENÍA 33 AÑOS Y FUE ENCONTRADO MUERTO
Vladimir Rivero Hernández (22 de enero de 1971 en Pinar del Río; † 25 de noviembre de 2004 en Barañáin) fue un excelente portero de balonmano, de nacionalidad cubana. Fue elegido como el mejor portero del equipo nacional de Cuba, que completó un total de 180 partidos. En 1997 abandonó Cuba y se trasladó inicialmente a Hungría.  En 2004, adquirió la nacionalidad húngara para participar con  Hungría en los Juegos Olímpicos de Atenas.
Rivero pertenecía al Portland San Antonio en su última etapa. El club estaba a la cabeza de la Liga del balonmano español y ganó con Rivero Hernández, en 2001  la Liga de Campeones.


Rivero, que estaba casado con una húngara y padre de tres hijas fue encontrado muerto en su apartamento cerca de Pamplona en la tarde del 24 de noviembre de 2004. Entonces iba a participar en el inminente Campeonato de Europa de ClubesLa causa de la muerte según reveló la autopsia, un aneurisma de la aorta.


La familia antoniana, formada por todos los estamentos del Portland San Antonio de balonmano, aficionados, autoridades y el mundo del deporte navarro en general, asistió en Pamplona al funeral en memoria del portero cubano Vladimir Rivero, fallecido cuando dormía en su domicilio.
Varios centenares de personas de todos los ámbitos de la sociedad foral despidieron emocionados al guardameta caribeño, de 33 años, en una ceremonia religiosa que se celebró en la iglesia de San Antonio de la capital navarra. Arropando a la viuda de Rivero, Ildiko, con la que el jugador tuvo la tercera de sus hijas, y por su anterior compañera sentimental, Orquídea, madre de sus dos primeras hijas, el Portland San Antonio asistió al completo con la directiva, cuerpo técnico, plantilla de jugadores y empleados del club, encabezado por el presidente, José Ignacio San Miguel, y el entrenador, Francisco Javier Equísoain.
También asistieron personalidades del mundo de la política navarra como la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, y el consejero de Deportes del Gobierno de Navarra, José Ignacio Palacios, y del deporte navarro como el presidente de Osasuna, Patxi Izco, y el director deportivo del equipo ciclista Illes Balears, el navarro Eusebio Unzué. El mundo del balonmano estuvo representado en el ámbito nacional por el gerente de Asobal, Jordi Pallarés, y por todos los estamentos del ámbito federativo y deportivo regional, incluido el técnico navarro Cruz Ibero, ex seleccionador nacional de balonmano.

Recuerdo para Fermín Tajadura




El funeral, que curiosamente comenzó a la misma hora en la que el Portland debía estar jugando la semifinal de la Supercopa de Europa en Ciudad Real, competición a la que el conjunto navarro renunció en señal de luto por la muerte de Rivero, fue oficiado por José Antonio Lasa, superior de la fraternidad de los Capuchinos de San Antonio.o sólo como u
En la misa hubo un recuerdo para Fermín Tajadura, ex presidente del Portland San Antonio que estuvo al frente del club durante once años y fue el «alma mater» de la ascensión del equipo a la elite tanto nacional como internacional, fallecido unos meses antes por una meningitis neumocócica. En este sentido, el técnico antoniano, «Zupo» Equísoain, lamentó poco antes del funeral que «el año 2004 ha sido fatal tras la muerte de Fermín (Tajadura) y Rivero».

LA TRAYECTORIA DEL CUBANO 

CON LA SONRISA PERMANENTE

Nacido en el corazón de La Habana popular y arrabalera, Vladimir Rivero (1971) se crió en la época de los suministros soviéticos y las cartillas de racionamiento. Su obsesión, como la de tantos antillanos, tenía forma de diamante, bates y pelotas de cuero. Sin embargo, un día en el colegio se planteó un partido de balonmano en el que Rivero participó, en principio, como comparsa. Fue la última vez que Rivero pensó en el béisbol como futuro. Desde ese momento, su meta fue la de triunfar en el balonmano dentro de un país sin apenas afición a ese deporte.
De sus difíciles comienzos, a Rivero le quedaban una forma distinta de ver la vida, con una sonrisa permanente, mucha tranquilidad y unas heterodoxas maneras de portero. Siempre fue un autodidacto. El bloqueo de la isla y las condiciones del balonmano en Cuba le impidieron desarrollar el estilo europeo de guardameta. Nunca pudo visualizar un vídeo de cancerberos como Lorenzo Rico o Matt Olsson y todo lo que aprendió bajo los tres palos fue gracias a sus reflejos gatunos y a una innata capacidad de colocación, además de una agilidad impropia para un jugador de más de 100 kilos de peso.
DE LA MEJOR GENERACIÓN CUBANA

Tuvo la suerte de coincidir en el tiempo con la mejor generación de la historia del balonmano cubano: Rolando Uríos, Julio Fis e Ivo Díaz, entre otros, que situaron a la isla en la élite del deporte internacional, pero pronto Cuba se les quedó pequeña a estos jugadores amateurs. El gobierno de Castro, siguiendo su habitual cierre de fronteras para los deportistas, impidió durante años su salida a Europa, donde les esperaban sustanciosos contratos. Sólo en 1997, el Ministerio de Deporte hizo valer un convenio con la Federación Húngara de Balonmano para que ocho jugadores recalasen en la liga magiar. Entre ellos, la estrella Vladimir Rivero, que pasó a engrosar las filas del Dunaferr, el eterno segundón de Hungría, con el que logró una Copa, una Liga y un subcampeonato de la Recopa de Europa.
En la final de este torneo, el destino de Vladimir dio un nuevo giro. El rival de esa noche, el Portland San Antonio estuvo a punto de perder esta final europea a causa de la actuación de Rivero. Con quince paradas en el partido, el meta cubano estuvo a punto de neutralizar la diferencia de nueve goles con la que partían los antonianos. Fue el detonante para que el técnico navarro Zupo Equísoaín, aconsejado de Alexander Bulligan, portero del Portland, decidiera ficharlo de inmediato.


Títulos ganados con el San Antonio:

DOS SUPERCOPAS, UNA RECOPA 

Y UNA LIGA ASOBAL 

Tras innumerables trámites diplomáticos, el portero pudo vestir la camiseta blanquiazul, aunque durante el primer año sólo en competiciones europeas. Mientras, para matar el mono del balonmano los fines de semana, jugaba los partidos con el equipo junior, siempre al máximo nivel pese a su manifiesta superioridad.
En el Portland vivió sus años dorados con dos Supercopas, una Recopa y una Liga Asobal. Incombustible en la portería, esta temporada estaba cuajando sus mejores actuaciones y, en la actualidad, los navarros eran el equipo menos batido de la categoría.






SE LE CREÍA EN PARADERO DESCONOCIDO

El portero cubano se encontraba "en paradero desconocido" desde hacía unos días, sin contestar al teléfono móvil ni a las llamadas a su domicilio. Finalmente fue encontrado por la guardia civil, en su cama y sin signos de violencia.
Las alarmas se encendieron del todo en el seno del Portland cuando Rivero tampoco se presentó al partido de la Liga ASOBAL que su equipo disputó ante el Teucro en Pamplona. La injustificada ausencia desató la angustia entre los antonianos y disparó los rumores en la capital navarra.
Tras el encuentro, un grupo formado por el presidente del club, José Ignacio San Miguel, el técnico Zupo Equísoain y el médico del equipo, Javier Aquerreta, junto a miembros de la Guardia Civil y bajo mandato judicial, tiraron abajo la puerta del domicilio de Rivero y encontraron el cadáver del jugador tendido en la cama, sin signos de violencia. "Nunca imaginamos este final", explicaba un consternado José Ignacio San Miguel, "porque conociendo el carácter de Rivero pensábamos que podía haber sufrido un accidente o que le había surgido un viaje, pero nunca que estuviese muerto". "Ha sido un fallecimiento por causas naturales", señaló Aquerreta, y explicó que, durante las cuatro temporadas de permanencia en el club de Rivero, todas las pruebas realizadas "nunca habían dado señales de nada".
La familia de Vladimir Rivero se encontraba de viaje en Hungría, de donde era natural su segunda esposa, y fue avisada por el club del deceso. El trágico fin del guardameta cubano provocado que el Portland San Antonio no compareciera, como hemos comentado más arriba, en la Supercopa de Europa que se iba a disputar en Ciudad Real. Fue sustituido por el Balonmano Valladolid. Mateo Garralda, capitán del equipo, confesó: "Nos hemos quedado con una sensación de vacío tremenda",

Vladimir Rivero, el portero 

enamorado de las telenovelas

Vladimir Rivero Hernández  deseaba acabar su carrera deportiva en la ciudad de los Sanfermines, pero no de esa manera. El portero del Portland San Antonio soñaba con volver a su Cuba natal después de retirarse. Echaba de menos su tierra, el calor de su gente, los saludos por la calle, la carne de cerdo con yuca y la dañina gualfarina, ron casero de mala calidad.
El considerado uno de los mejores porteros del mundo se refugiaba en las telenovelas para sentirse más cerca de la isla antillana. "Veo todas las que dan en la televisión. En Cuba es lo que más se ve y yo llevo viéndolas toda mi vida. Cuando llegué a España empecé a verlas todas. Es algo que me priva y que me vuelve loco", admitía en un encuentro digital organizado por el Diario de Navarra.
Casado y con tres hijas, abandonó Cuba en 1997 y se trasladó a Hungría, donde residió varios años y defendió las camisetas del Fotex Veszprem y el Dunaferr. Del país magiar no le gustaba el frío, pero su liga le ofrecía la posibilidad de adquirir experiencia para el Mundial de Egipto de 1999, donde Cuba consiguió la mejor clasificación de su historia con un octavo puesto. Dos años antes, en el Mundial de Japón, se había revelado como uno de los mejores porteros del campeonato y había empezado a labrarse su fama de portero atípico y de enormes reflejos, lo que le había hecho ganarse el apodo de 'El Gato'.



Obligado a jugar con el filial

En agosto de 2001 recaló en las filas del Portland San Antonio, pero no tuvo demasiada suerte en la primera temporada. La no resolución del famoso caso de los 'comunitarios' le obligó a jugar la liga con el filial por estar completo el cupo de extranjeros en el primer equipo y limitó su participación a la Copa de Europa, torneo del que los antonianos eran los vigentes campeones. Sin embargo, la eliminación ante el Fotex Veszprem, el primero de sus equipos en la etapa húngara, le provocó una gran decepción.
No fue hasta la primavera de 2004 cuando pudo sacarse la espina de la Copa de Europa. El 24 de abril del presente año conquistó su único título europeo, la Recopa, después de un partido de vuelta contra el Valladolid en el que su actuación fue determinante y en el que compartió el trofeo con su hija pequeña, Jennifer, y con su madre, María Jesús, a la que no veía desde hacía más de tres años y medio.


Acababa e inaugurar un bar de copas 

Su relación con las mujeres fue tumultuosa, como en las telenovelas que tanto amaba. A pesar de seguir casado, nunca ocultó sus aventuras con otras mujeres. "Sí, estoy casado, pero no capado", afirmaba en el encuentro digital del Diario de Navarra. "Al principio me costaba ligar, pero de vez en cuando cae alguna palomita, aunque no muchas. A los cubanos lo que más nos gusta son las mujeres, ya que sin ellas no somos nadie", explicaba Rivero.
El cubano se adaptó a la perfección a la vida en la capital navarra, donde residía con su hija pequeña. Hacía apenas un mes que había inaugurado un bar de copas llamado 'Pachanga', un local con un nombre acorde a otra de sus grandes pasiones, el baile. Sin embargo, también hubo sombras en su vida. Unos meses antes había sido detenido por malos tratos, pero después fue retirada la denuncia y el caso fue sobreseído.




1 comentario:

  1. La última relación de Vladimir no fue Ildiko, ni la hija de ambos fue su última hija sino el/la hij@ no nacido que concebimos el y yo.. Todavía sueño contigo, fuiste el hombre de mi vida, a quien más he amado y amare❤️

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